Palabritas sucias 1 (en el antro)

palabras suciasSupón que te propongo algo: entra en un antro, pide una copa, recárgate en la barra -aguas con el codo, ¡no te vayas a caer!-, observa a las nenas de tu alrededor y trata de respon­derte: ¿qué es ¡o que todos esos adorables cuerpos femeninos que, te recuerdo, también constan de oídos, quieren escuchar de tu boca? Altas, chaparras, extroverti­das, discretas, ¿sabes cuáles son los deseos de una mujer?

Probablemente ya te hayas hecho alguna vez esta pregunta y llegaste a una conclusión, perdón que te lo diga, estúpida, del tipo: LAS MUJERES NO saben lo que quieren

Pues bien, no te voy a quitar el tiempo y te voy a revelar un sutil secreto; las mujeres no saben lo que quieren! pero, ¿sabes qué mas ¡LOS HOMBRES TAMPOCO saben entender esta frase! La toman como una muleta para jus­tificar su reducido entendimiento, cuando en realidad esta frase porta las claves esenciales para entender a nuestro género. El que alguien no sepa lo que quiere no significa que tu no puedas llegar a ofrecérselo Te Confundo?, ¿ofrecerle que, te preguntas? Algo’ Lo que sea. Tu cuerpo por que no? el chiste es que ofrezcas con seguridad.

Regresemos al antro y utilicemos ciertas palabritas sucias”… Estás en la barra, paso frente a ti con mi  culito de corazón y mis piernas lar­gas. Tú pierdes el tiempo pensando en lo que quiero y.. istrike! Pasé, perdiste tu primera oportunidad; este culito no es cualquier cosa y no va a estar ahí para siempre.

Segunda oportunidad. Vuelvo a pasar frente a ti, y en mi vestido negro se marcan dos chi­quitos y riquísimos pezones. Por fin dejas de pensar en lo que quiero y me dices:

“Disculpa, pero me gustaría felicitarte por el delicioso culito que tienes, ¿no habría posibilidad de conocerlo mejor?” ¡Acabas de dar en el blanco querido! Rápidamente me volteo, te sorrajo una cachetada y te digo lo vulgar y asqueroso que eres. Pero, ¿qué pasó?, ¿no acabo de decirte que diste en el blanco? Regresemos el caset y analicemos. Si no me estuviste acosando toda la noche, si no tienes aliento y mirada de borra­cho y si no pareces el asaltante de la esquina, pues te diré que lo que hice fue un típico reflejo femenino, pero que, en el fondo, lo que me dijiste me gustó:

1 Elogiaste mi cuerpo apelando a mi vanidad.

2 Mostraste carácter

3 Me trasgrediste: la transgresión es el condimento esencial de !a sexualidad femenina

4 Me calentaste un poquito: a todos nos calienta saber que calentamos a alguien, ¿o a tí no? y, por último.

5 Envolviste todo este paquetito con humor (el mejor endulzante para el contacto social y sexual).

Y pues ni modo, lo hiciste bastante bien, pero soy mujer y así tengo que responder. SI ahora Insistes, sin llegar a presionar o ser molesto (no olvides el humor), puede que mis defensas empiecen a bajar…

Te mando besitos. Yadhlra.

(Continuará… en la cama)